Jordi Garcia-Petit: Analfabetos emocionales

“Los populismos –y el independentismo como movimiento es nacionalpopulismo puro, una especie virulenta de populismo– tienen rasgos comunes: la ignorancia política de las masas, que hace posible su fácil manipulación para lograr los fines que se propone el grupo dirigente, y la emoción como una alteración afectiva, convertida en estado de ánimo colectivo, inducida mediante la tergiversación de…

Pere Vilanova: Retorciendo el lenguaje

En cada ocasión hemos visto, no como excepción sino como norma generalizada, una cosa bien sorprendente. En los días siguientes los portavoces y líderes salen intentando afirmar que han ganado. Bueno, a veces es opinable, pero a veces no. Si cada vez que hay elecciones, Podemos pierde otro millón de votantes, algo habrá que decir…

Josep Burgaya: Europa y su futuro inmediato

“La mayor dificultad para hacer avanzar la europeidad es justamente que ésta no responde a una noción identitaria, al menos en su sentido tradicional. Europa son valores compartidos de libertad, democracia, dignidad colectiva y cohesión. Representa un modelo social y cultural, y no un sentido de comunidad hecha a partir de argumentos étnicos, lingüísticos o…

Lluís Bassets: La ciudad frente a la tribu

“El largo y penoso proceso secesionista catalán nos ha proporcionado varios episodios que ilustran la paradójica y arrogante afección que sufren quienes pretenden hacer historia. El más reciente, y verbalmente el más vigente, es el caso de la construcción de la república catalana, una operación que a la vista de los resultados electorales está cosechando…

Siscu Baiges: La Galia socialista ibérica

“Los cómics de Astèrix empiezan siempre con esta introducción: “Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por galos irreducibles resiste todavía y siempre el invasor”. El mapa de la Unión Europea que han dibujado las elecciones del pasado 26 de mayo permitiría…

Javier Cercas: Todo era mentira

“Todo era mentira. ¿Lo era? Con los años yo también me hice catalanista, como la señora P y como mis amigos del barrio —todos creímos que era bueno que Cataluña tuviera una lengua, una cultura y unas instituciones fuertes—, pero ahora ya no sé si lo soy, porque no sé si el catalanismo es viable…