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“En la revuelta del 6 de octubre, se quedó quieto mientras detenían y encarcelaban a Companys. Huyó despavorido por la alcantarilla del Palau, al exilio. Junto a su conseller y jefe político, Josep Dencàs, que acababa de declarar al diplomático italiano Alessandro Masseroni “su entusiasta admiración por la ética del fascismo, cuyos principios sustanciales espera poder realizar un día en Cataluña”.

Estat Català: la alcantarilla (El País, 14 de mayo de 2018).