EditorialGeneralOpinión

La situación de procesamiento y encarcelamiento de algunos de los dirigentes del “procés” ha sido en los últimos años una bendición por el movimiento independentista. La reclamación de su puesta en libertad, y posterior absolución, ha permitido esquivar el debate y la crítica sobre sus acciones, sobre sus objetivos y sobre la frivolidad de su estrategia. ¿Cómo os atrevéis hablarnos de política, dicen, si lo que está en juego es la libertad y los derechos humanos más básicos? Con independencia de la innegablemente dolorosa situación de estas personas, esto ha permitido instrumentalizarla sectariamente, a través de mil y una acciones supuestamente solidarias, de todo tipo, más caracterizadas por la sentimentalidad que por racionalidad política o jurídica (como se puso de manifiesto, y de qué manera, en el juicio).

La inminente publicación de la Sentencia del Tribunal Supremo acabará con esta situación. Su contenido aún es una incógnita; pero habrá acabado con la especulación, con los intentos de presionar a los tribunales o con las interpretaciones legales cogidas por los pelos.

La pregunta que nos tendremos que hacer es qué situación se generará en Cataluña y el conjunto de España a partir de ahora. El presidente Quim Torra y el general jefe de la Guardia Civil han coincidido en utilizar la misma expresión: “lo volveremos a hacer”. Pero alguien que utilice la cabeza para entender y para pensar sabe que repetir los comportamientos lleva a la repetición de las consecuencias; y si el independentismo salvaje y el instrumento de la fuerza anuncian que volverán a hacer lo que ya han hecho, entonces será preciso un movimiento ciudadano serio, democrático, firme y ampliamente mayoritario, para reivindicar y conseguir un punto y aparte, desplazar las reacciones primarias y empezar a construir una nueva situación política, tanto en Cataluña como en España.

El ambiente irrespirable de los últimos años no puede durar más; entre otras razones, por qué sólo viven bien los indeseables. Federalistes d’Esquerres quiere llamar a la serenidad y la reflexión en los próximos días, ante tanto la sentencia como de los intentos de sacudir la conciencia ciudadana; y se propone, en colaboración con todas las entidades que quieran superar la actual situación, a poner en marcha iniciativas que permitan avanzar.