La confesión de Jordi Pujol fue un reconocimiento de su condición de mentiroso, que se hizo patente en el hecho de que mentía incluso cuando declaraba arrepentirse. Mentir es llamar a engaño, por lo que tan mentiroso es el que lo hace diciendo verdad como el que lleva a cabo el mismo propósito falseando los hechos ¿Es lo más propio hablar de la paradoja de Pujol o tal vez resultaría más adecuado referirse a la paradoja del pujolismo? «La paradoja de Epiménides, por fin resuelta (o las lecciones del caso Pujol)» (El Confidencial, 12 de febrero de 2016)

