
Acto de Federalistas de Izquierdas (Igualada, jueves 29 de mayo de 2025) a cargo de Mireia Esteva y Xavier Arbós. Presentación del acto: Xavier Badia.
En primer lugar intervino Mireia Esteva, bióloga, presidenta de Federalistas de Izquierdas. Expresó el agradecimiento por la organización del acto y muy especialmente por la participación de Xavier Arbós, el cual siempre ha colaborado con la asociación Federalistas de Izquierdas; una colaboración muy valiosa y especialmente generosa.
Afirma que la reforma del estado autonómico en un estado federal no es solo una posibilidad, sino que es una necesidad, por varias razones. En primer lugar, por cómo es España. En España, a pesar de todos los intentos de homogenización que ha habido a lo largo de la suya historia, siempre ha conservado su diversidad en costumbres, lenguas y voluntad de autogobierno. Asimismo, en todos los intentos de democratización que ha habido a la historia de España, el federalismo hay estado presente, de una manera u otra. A la 1ª República y también a la 2ª (cuando se aprobaron los primeros estatutos de autonomía), y en la Constitución de 1978, que fue fruto de unos consenso político y en la que se introdujeron elementos federales, aunque no se expliciten en la Constitución y no se haga referencia a ningún modelo en concreto.
Una razón muy importante es que los expertos clasifican España como un país federal, puesto que el Estado Autonómico es al modelo que más se asemeja, sobre todo porque es un estado muy descentralizado. Podríamos decir que somos un país unido en la diversidad, el principal lema del federalismo. Hay mecanismos de solidaridad y de autogobierno. Es cierto que no hay el principio de subsidiariedad, pero la realidad es que se asemeja mucho al modelo federal.
Una razón también muy importante es que la Constitución de 1978 establecía la posibilidad de descentralización pero donde se tenía que llegar. El proceso se ha hecho a través de los pactos de gobierno entre los partidos con posibilidad de formar gobiernos en España (PP y PSOE) y los partidos regionales o nacionalistas de implantación regional. El resultado ha sido una gran descentralización, pero sin un marco general de organización del estado. Ahora estamos muy descentralizados, pero faltan organismos de cogobernanza, de mediación, y cultura federal, etc. Es necesario crear estos instrumentos para que el sistema general funcione.
Finalmente, en España hay dos pulsiones que conviven y que tensionen el funcionamiento del estado. La pulsión nacionalista centralista y la pulsión nacionalista centrífuga. Cuando se va culmina en líneas generales el proceso de descentralización del estado, se hicieron más evidentes los desajustes del sistema y algunos partidos nacionalistas regionales perdieron capacidad de negociación. Se el momento de la desaparición de ETA, del Pla Ibarretxe, de la redacción de un nuevo estatuto en Cataluña, de cariz federalista (durante la presidencia de Pasqual Maragall). Este último es considerado un fracaso y el independentismo catalán aprovechó esta circunstancia para crecer. En estos momentos, cuando los movimientos independentistas han fracasado, el Estado se ha descentralizado y vemos los déficits del sistema se cuando se hace más necesario abordar el perfeccionamiento del sistema, solucionar los problemas y deficiencias y actuales. Sobre todo, cuando hay soluciones posibles.
En cuanto a si los cambios serían aceptados por los ciudadanos, la respuesta la tenemos en las encuestas de opinión del CEO. En el Barómetro, una de las encuestas que hace periódicamente se pregunta “¿Como te gustaría que se organizara el Estado?” (referido en la población de Cataluña). La opción mayoritaria, pero que nunca ha llegado al 50% de la población es un Estado independiente. El resto prefieren el Estado Autonómico o un estado federal. Después se hace una segunda pregunta: “Si la opción preferida no pudiera ser, cuál de las otras preferirías?”. La segunda opción por la mayoría de la población es el estado federal, es decir, por los independentistas, si Cataluña no fuera independiente, la opción preferida también sería el estado federal. Por lo tanto, el federalismo es la opción de consenso.
En cuanto a nuestro entorno y las tendencias en todo el mundo, vemos una disminución de los estados democráticos y crecimiento de la autocracia. El federalismo aparece como un perfeccionamiento de la democracia, con más contrapesos que las democracias centralizadas. Con el federalismo, dotaremos nuestro país de más herramientas para defender la democracia. No es un proyecto utópico, ya estamos muy cerca.
A continuación intervino Xavier Arbós, catedrático emérito de derecho constitucional de la Universitat de Barcelona y director del Instituto de Estudios del Autogobierno de la Generalitat de Cataluña. Agradeció la oportunidad de intervenir en este acto. Como preámbulo, y enlazando en la intervención de Mireia, expresa una serie de consideraciones que son importantes de tener en cuenta:
En primer lugar distingue el federalismo como idea del que son verdaderamente los estados federales que, por cierto, hay de muchos tipos. La India, por ejemplo, es un estado federal, pero no está lleno de federalistas. No tenemos que olvidar que el federalismo es una técnica, más que una ideología.
Una idea que es común a todos los federalistas es que postula una división territorial del poder político. En las realidades políticas hay diversidades que son potencialmente conflictivas, y una manera de integrar estas realidades diversas es el federalismo. El federalismo puede hacer que una idea minoritaria acontezca mayoritaria en su territorio. Es decir, posibilita un grado de diversidad aceptable y gestionable.
En cuanto al Estado español, el estado se asemeja mucho en un estado federal. La pregunta es evidente: ¿en qué no se asemeja? Dicho de otro modo, ¿cuál es la plantilla de un estado federal?
1. Hay una distribución de competencias a niveles diferentes de poder. Además de la división clásica de poder legislativo, poder ejecute y poder judicial, hay distribución de competencias a nivel territorial.
2. Esta distribución del poder a diferentes niveles crea malentendidos y conflictos, y esto es completamente normal. El Tribunal Constitucional es el órgano que resuelve estos posibles conflictos de acuerdo con las leyes. Puede tener una vocación más centralizadora, pero en un estado muy descentralizado es mejor no remitir a la dinámica de mayorías minorías. La Constitución distribuye las competencias a través de los estatutos de autonomía.
3. Hay un tercer elemento: el estado federal se expresa a través de las leyes federales y a través de los mecanismos de reforma de las leyes federales, con la participación de los territorios federados. Esto implica que hay de haber un doble nivel de cámaras legislativas. Es necesario tener un sistema compuesto, es decir, una segunda cámara territorial.
En España actualmente tenemos:
a) Uno distribución de competencias (un estado de las autonomías muy descentralizado).
b) Un Tribunal Constitucional que resuelve los conflictos de distribución de competencias.
c) Pero no tenemos una segunda cámara territorial. Estamos a muy poco de ser un estado federal. Pero no está bien tal como estamos ahora !!!
Por qué conviene una reforma del Senado?
a) Los senadores no tendrían que ser elegidos en las mismas circunscripciones que los diputados del Congreso de Diputados.
b) Iría bien que en el Senado hubiera representantes de los gobiernos de las autonomías, y que se recogiera la experiencia de gobernar los territorios.
Hoy la realidad es muy diferente a la de antes de la guerra civil. Hoy no podemos decir que solo hay autogobierno en Cataluña, en el País Vasco y en Galicia. Hoy todos las autonomías acumulan una experiencia de gestión de sus territorios. Y este hecho nos lleva a otra cuestión: hay quién dice que el nombre no es importante, sino que hay bastante al funcionar como un estado federal.
¿Hay que añadir el nombre federal? Esto comporta una modificación de la Constitución. Yo creo que sí. Si ya lo somos (evidentemente con el cambio del Senado), digámonoslo. Se trata de poner nombre a la realidad, y no es una cuestión secundaria. También tenemos que tener en cuenta los valores federales, que está en la base de todo el que he dicho. Sin la referencia a los valores este cambio, que creo que es necesario, no se puede realizar. Para llegar a un estado federal, para transformar el estado de las autonomías en un estado federal, que tal como he dicho estamos muy cerca, es necesario implantar la cultura del acuerdo, del pacto y de la colaboración. Es necesario poner en valor la lógica de la negociación, que siempre comporta el reconocimiento del otro; el reconocimiento de ser diferentes y también tener intereses diferentes y de todo esto se deriva la necesidad de la conciencia que hay que buscar los acuerdos. Un buen ejemplo de esto son las conferencias sectoriales, de las que tenemos bastante experiencia . Son reuniones para preparar las negociaciones con la Comisión Europea, según cada ramo y por temas. También son un buen ejemplo las conferencias de presidentes autonómicos. Todo esto nos lleva a pensar que hay que trabajar coordinados y, a la vez, cerca de la realidad, donde están los problemas reales de la ciudadanía.
Después hubo un buen número de intervenciones (básicamente preguntas a los dos ponentes) por parte del público, que estaba formado por unas 40 personas.
El acto fue presentado por Xavier Badia, autor de la crónica.


