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“Hacen falta normas progresistas para que el campo de juego sea más equitativo entre los actores, pero el objetivo es tener una sociedad más justa. La igualdad de las mujeres no se basa en disponer de leyes igualitarias, sino que la sociedad sea igualitaria. Las leyes son el medio, no el fin. Con los emigrantes pasa una cosa parecida. No basta con que tengan los mismos derechos, sino que hace falta que la sociedad integre la emigración a su ADN, y que no importen los usos y costumbres, que para nosotros tampoco son los que tenían nuestros padres y nuestros abuelos. Afortunadamente, la cultura de matar moros y quemar herejes se ha perdido. Y esto es un cambio importante en los usos y costumbres.”

Entrevista a Alfonso López Borgoñoz (El Triangle, 21 de septiembre de 2019)