ActualidadOpinión

Prácticamente toda la cadena funciona ahora como un templo desde el que seguir conformando e impulsando la fe de casi dos millones de afiliados. Todo el canal está sembrado de habilísimos programas que hacen como se hacía en aquellas jornadas de ejercicios espirituales de antes: predicar el credo como única verdad. Quizá por eso a Pilar Rahola le han puesto púlpito diario, porque para la buena salud del santuario, con sus sermones semanales en Preguntes freqüents no había bastante. «TV-3, la mejor tele privada catalana» (El Periodico, 7 de febrero de 2018)