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Una de las principales objeciones que se suelen aducir para argumentar la imposibilidad de que Europa pueda ser algún día un Estado es la ausencia de un demos (un pueblo) común dada su tan alta heterogeneidad lingüístico-cultural interna. Pues bien, la India tiene tanta o mayor complejidad y, sin embargo, es un Estado, organizado de un modo federal muy específico que ha resultado ser viable. La India es el segundo Estado más poblado de la Tierra, con unos 1.300 millones de habitantes, siendo una variopinta nebulosa étnica, lingüística, religiosa y cultural: aunque no se ha producido un real melting-pot – puesto que es un mosaico de comunidades más bien separadas.

Con sus luces y sombras, el peculiar modelo federal indio ha conseguido integrar a una población enorme y muy heterogénea y, no sin dificultades, a élites políticas que suelen tender más a la confrontación que al consenso. Con todo, el federalismo indio ha sido un útil instrumento para asumir el multiculturalismo: la diversidad es vista como normal y no como problema (no sin recurrentes excepciones violentas), de ahí que no se hayan impuesto políticas asimilacionistas mononacionales, ni siquiera con el BJP pese a su declarado antiislamismo. Lo asombroso es que pese a sus numerosos conflictos y tensiones internas, la India haya sobrevivido como Federación, algo posibilitado tanto por el pragmatismo mayoritario de ciudadanos y élites como del carácter adaptable del propio ordenamiento federal.

«El adaptable federalismo de la India» (ANUE ENERO DE 2018)

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El adaptable federalismo de la India(1)