GeneralOpinión

Theresa May no era partidaria del Brexit, como Artur Mas no lo era de la independencia de Cataluña. Ambos son líderes de oportunidad, que deciden, encuestas en mano, surfear sobre la ola. Ambos se convierten en los más radicales de su bando después de haber sido los más componedores. Ambos demonizan a su adversario: burocrático, devorador, aniquilador de la identidad propia. Uno en Bruselas, otro en Madrid; nuevo imperio del maldito federalismo europeo y viejo imperio bajo los disfraces del centralismo de raíz castellana. Ambos dibujan una independencia perfecta e impecable, sin costes ni sacrificios, y hecha toda ella de bien, belleza, bondad… y gratuidad. Ambos trazan un camino indefectible, obligado y directo, en el que todos los pérfidos obstáculos que pueda levantar un adversario inepto y obstinado serán salvados limpiamente, con el mero impulso del deseo democrático y de la voluntad del pueblo. “Theresa May como Artur Mas” (El País, 18 de junio de 2017)