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El pasado domingo 2 de abril, un grupo de Federalistes d’Esquerres visitó la tumba de Antonio Machado para rendir homenaje al poeta y a todos los hombres y mujeres que desde enero de 1939 atravesaron la frontera buscando refugio en Francia, un éxodo que se agudizó al acabar la Guerra Civil el 1 de abril de ese año. En el cementerio de Colliure intervinieron distintos miembros de la asociación, entre ellos Mireia Esteva, Pedro Jesús Fernández, Marcello Belotti, Gaby Poblet y Beatriz Silva que recitaron fragmentos de la obra de Antonio Machado

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Por tercer año consecutivo, miembros de diferentes colectivos, entre ellos Federalistes d’Esquerres, visitaron la tumba del poeta universal Antonio Machado, enterrado en un pequeño cementerio de Colliure, un pueblo situado al otro lado de los Pirineos, sólo a 26 kilómetros de la frontera española, y bañado por el mismo mar Mediterráneo.

Durante enero de 1939 fueron muchos los españoles republicanos, civiles y militares, que atravesaron estas tierras huyendo de las tropas rebeldes que se acercaban a Barcelona.

Es el caso de Antonio Machado que, un día lluviodo y triste, acompañado, entre otras personas, de su madre -enferma – llegó a Colliure.

Venía de Barcelona donde se había refugiado, acogido por una familia, en la parte alta de la ciudad para evitar las consecuencias de las bombas que durante aquellos días caían sobre la ciudad.

Nuestro poeta tuvo que huir, como lo hicieron cientos de miles de españoles, para defender un gobierno democrático ante la rebelión de una parte del ejército bajo el mando de Franco que contaba con la ayuda de los gobiernos de la Italia fascista de Mussolini y de la Alemania nazi de Hitler, entre otros.

Ante el nacionalismo uniformista defendido por caciques y terratenientes españoles que no querían perder sus privilegios, el gobierno republicano impulsó medidas que favorecían a las clases populares, lo que provocó el inicio de una guerra sangrienta que destrozó millones de vidas .

Como nos explicó una de las personas asistentes “todos los nacionalismos intentan homogeneizar a la población -patria y nación- clasificando a los ciudadanos en buenos y malos patriotas, según se ajustan o no a estas expresiones”.

Los nacionalistas utilizan cualquier medio para conseguir sus objetivos y la lucha por el dominio de su territorio está por encima de los derechos de los ciudadanos. Todo lo contrario de lo que defienden los federalistas para los que los principios de libertad, igualdad, justicia, solidaridad y fraternidad entre todos los pueblos son planteamientos irrenunciables y prioritarios. Ser de izquierdas implica ser federal, porque el federalismo defiende los intereses de las personas trabajadoras.

Pero, volvamos a Colliure e intentamos explicar el emotivo acto de homenaje que se realizó ante la tumba de Antonio Machado por parte de los asistentes.

Personas anónimas recitaron poesías, no sólo de Machado, sino también de poetas asesinados por el régimen franquista con Miguel Hernández o Federico García Lorca.

Todos ellos fueron perseguidos por sus ideas: Miguel Hernández condenado a muerte y encarcelado murió cuando sólo tenía 31 años; García Lorca fusilado a la edad de 38 años y Antonio Machado, forzado al exilio, murió a consecuencia de una neumonía -tres días después murió su madre-, tenía 64 años.

Parece ser que para algunos las ideas y la poesía son armas, pero no mortíferas como piensan, sino liberadoras y pacificas. Y esto es lo que no pueden soportar.

También se cantó y se recordó a una mujer autora de algunos de los poemas de amor y reivindicación social y feminista más intensos, profundos y lúcidos de la España del siglo XX: Gloria Fuertes.

El motivo era la celebración del centenario de su nacimiento. Por eso, para terminar el acto se recitó:

Los juguetes son para jugar (de verdad)

No para Jugar a Matar (de mentira)

Las pistoles (ni de agua)

El revòlver (ni de broma)

La escopeta (ni tocarla)

Los juguetes para todo

Y las armas para nada

Después de visitar el pueblo, los dos autocares se trasladaron al lugar donde estaba el campo de concentración de Argelés en el que 100.000 republicanos españoles vivieron en condiciones extremas e inhumanas entre 1939 y 1941.

Los españoles refugiados en este campo de concentración fueron tratados por parte de las autoridades francesas como si fueran criminales. En la actualidad, en la Europa del siglo XXI, se repite la historia con los que huyen de las guerras. Pero eso es otra historia.