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El federalismo no es una estructura cerrada sino un proceso que se desarrolla en función de las características de cada federación, y que pone en práctica un pacto libre entre iguales. Como forma de organización política evita la opresión y la dominación de una parte de la sociedad, etnia o grupo social sobre otros y respeta las diferencias. El federalismo no es tan solo una forma de organizar el gobierno territorial, sino que constituye un sistema social entero que se extiende a todos los ámbitos de la cultura, la economía y la sociedad. Como sistema político no jerarquizado y que pone en práctica el principio de subsidiariedad permite resolver con mayor eficiencia los problemas locales, sociales y territoriales y luchas con más eficacia contra todo tipo de corrupción. «Federalismo: unión en la diversidad» (Revista Grande Place, Fundación Mario Onaindia. No 6)

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