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Pese al triunfalismo de las notas oficiales, la internacionalización del proceso soberanista va mucho más mal que bien. Desde que empezó el procés hace poco más de cuatro años, ni Artur Mas ni su sucesor, Carles Puigdemont, han conseguido ser recibidos por ninguna autoridad relevante ni en Europa ni en Estados Unidos. Pero hay algo peor que no ser recibido, y es serlo por políticos de extrema derecha y de partidos populistas, xenófobos, islamófobos y euroescépticos, es decir, antieuropeos. El último ejemplo sucedió el pasado miércoles en Helsinki, adonde el conseller de Exteriores, Raül Romeva, y el secretario general del Diplocat (la diplomacia paralela de la Generalitat), Albert Royo, acudieron invitados por el diputado Simon Elo, dirigente del partido ultra Auténticos Finlandeses. «Los anfitriones del ‘procés‘» (Crónica Global, 30 de octubre de 2016)