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La Junta de Federalistes d’Esquerres ha decidido poner en marcha una reflexión colectiva dentro de la asociación (pero invitando también a participar a personas de nuestro entorno), para evaluar nuestra realidad actual y para redefinir nuestro horizonte, teniendo en cuenta los cambios que se han producido en nuestro entorno, y también en el seno de nuestra asociación.

Federalistes d’Esquerres se creó a finales del 2012 con un objetivo: constituir un núcleo de actividad y de opinión, encaminado a difundir dentro de Cataluña el ideario federal. En aquellos momentos, la ofensiva ideológica y propagandística del independentismo había invadido buena parte de las fuerzas políticas y sindicales de las izquierdas catalanas, llenándolas de una terminología nueva, como el derecho de decidir, el referéndum unilateral o similares. El gobierno Mas y los partidos que le apoyaban estaban teniendo éxito en atacar el discurso y la propuesta política tradicionales de las izquierdas catalanas, y ponerlas a remolque (y, por tanto, en posición subordinada) del sueño independentista.

Un grupo de hombres y mujeres de izquierdas se opusieron a ello. Tenían orígenes muy diversos, desde el PSC hasta Podemos, pasando por ICV o EUiA, o eran (en su mayoría) políticamente independientes, pero ubicados dentro del mundo de las izquierdas. Igualmente se contaban sindicalistas, tanto de CC.OO. como de la UGT. Pero todos ellos tenían un factor en común: la voluntad recuperar el viejo ideal federal, como forma de estructurar social y políticamente las sociedades, para hacer un mundo más libre, más igual y más justo, frente a las propuestas de tipo nacionalista. El ideal de hacer un mundo capaz de integrar comunidades humanas diferenciadas y de conjuntar esfuerzos hacia objetivos compartidos, aunque siguiendo cada una perfectamente libre en su organización interna. Estábamos, y estamos convencidos de que el federalismo es la herramienta esencial para hacer frente a los problemas actuales de la humanidad: la contaminación, las migraciones, el terrorismo internacional, la crisis financiera, la desigualdad a escala global o, ahora, la pandemia que vivimos, no se pueden ni siquiera empezar a abordar desde mentalidades nacionalistas, desde actitudes cerradas, a partir de creer que se puede levantar un muro impenetrable para impedir ser afectados por el entorno. Al contrario: en nuestro mundo está desapareciendo, si no ha desaparecido ya, la divisoria entre «dentro» y «fuera», las fronteras, las líneas de separación. El federalismo es la propuesta más moderna que existe: es la única que está a la altura de los problemas de hoy.

Y por eso somos Federalistas de Izquierdas, por qué queríamos recordar a las izquierdas políticas y sociales que su terreno es el federalismo; que el ideario de las izquierdas se basa en la fraternidad, lo que significa apertura y cooperación, y no en el cierre o el nacionalismo; que, en definitiva, desde posiciones de izquierdas no puede ser otra cosa que federalista.

La realidad ha cambiado considerablemente. Para empezar, el federalismo ya no es una referencia anacrónica o extravagante, sino que está reapareciendo en el debate público como el único escenario donde se pueden abordar los problemas que vivimos.

Esto lo hemos trabajado a ras de suelo, difundiéndolo por Cataluña en docenas de actos públicos, de conferencias y de debates; publicando artículos de prensa y dos libros para explicar nuestro ideal; produciendo una película para intentar llegar más lejos. Saliendo en los medios de comunicación (algunos: otros nos vetan) del país o de fuera, y yendo a predicar en las Españas.

Dentro de un resultado enormemente positivo: la creación de entidades federalistas en Aragón, Andalucía, Madrid, País Vasco, Cantabria, Valencia o las Islas, que hemos confluido en la creación de la Asociación por la España Federal , ambiciosa plataforma política que quiere ser activa en el escenario español.

Y no olvidando nunca el escenario europeo, auténtico proyecto de federación en desarrollo, a pesar de las inmensas dificultades y resistencias que los viejos nacionalismos ofrecen. Invitados por la UEF a ingresar, somos ahora la rama de la Union of European Federalists en Cataluña, proyectándonos activamente en la dinámica europea.

Con todo ello, hemos tenido un relativo éxito. Y eso se nota: las izquierdas políticas y sindicales catalanas han salido del marco político y psicológico del «proceso». Aunque el precio ha sido elevado (en términos electorales o de pérdida de miembros) y que todavía salen de vez en cuando ambigüedades en sus planteamientos, hoy partidos y sindicatos no comparten la estrategia processista, ni su retórica victimista, ni hablan de «derecho a decidir», «presos políticos», «exiliados» o expresiones similares.

Estamos pues en otro contexto, diferente de lo que marcaba nuestro nacimiento en 2012; y aún más si tenemos en cuenta dos fenómenos trascendentales: la formación de un gobierno plural de izquierdas en España es la cara positiva, mientras que la cruz la constituye la pandémica de la Covid-19, con consecuencias sanitarias, económicas y sociales devastadoras , y aún no suficientemente conocidas.

En este contexto, creemos que emergen nuevas preguntas, nuevas cuestiones que debemos examinar, y que tocan los cinco puntos nucleares de nuestra existencia como asociación.

Nuestra actividad: qué debe hacer una entidad política no partidista en nuestra sociedad? Qué actividades debe llevar a cabo? Si las restricciones que impone la pandemia duran, y la actividad colectiva presencial es prácticamente imposible, ¿qué debemos hacer?

Nuestra identidad: somos una asociación, una forma de organización familiar para la gente acostumbrada a la «vieja política»: grupos locales, reuniones, asambleas, etc. Podemos plantearnos una transformación? ¿Qué formas debe tener la acción colectiva en nuestra sociedad?

Nuestros objetivos: hasta ahora, de manera deliberada, no hemos querido tener «un programa»: creíamos que eso era propio de un partido político, lo que no somos. Lo podemos mantener? O, por el contrario, la sociedad pide que tengamos propuestas más precisas? ¿Cuáles deben ser? Como hemos de relacionar nuestra plataforma con el programa de acción del gobierno?

Nuestros límites: Federalistas de Izquierdas se creó para ayudar a sacar las izquierdas de su resbalón independentista. Esto ya se ha hecho: qué viene ahora? Debemos actuar electoralmente? Puede haber horizonte federal si no hay «federalistas de derechas», si el federalismo es sólo de izquierdas? Y vista la pasividad de otros sectores, esto es una responsabilidad nuestra?

Nuestro lenguaje: cómo expresamos nuestros puntos de vista? A través de qué medios de comunicación los difundimos? Son los medios adecuados? Como deberíamos combinar artículos de opinión, presencia en los medios generales, redes sociales?

Creemos que estas cinco cuestiones las tenemos que abordar a través de un proceso de reflexión colectiva muy abierto, sin restricciones «a priori», con la participación de todos los socios, así como de personas cercanas, simpatizantes, amigos y amigas .

El objetivo es que en un período de pocos meses llegamos a una redefinición colectiva de estas dimensiones centrales, que nos permitan relanzar nuestra actividad y hacer de la referencia federalista los nudo central del debate político en Cataluña y en España. No será fácil: por eso nos hará la implicación activa de todos vosotros.