Espacio Opinión

Les supongo estables, que no felices, en su confinamiento, ante una situación que deberíamos de tratar de vivir con más esperanza que miedo. De los tres escenarios activos en estos difíciles días, dos contribuyen a fortalecer esa esperanza, reconociendo y admirando a quienes se están batiendo el cobre por nosotros. Escenario 1º con todos los profesionales del espectro sanitario, auténticos héroes, y graves carencias  de recursos, jugándose la vida, por salvar la nuestra, una vida que demasiados pierden. Con ellos, los farmacéuticos y personal de los muchos servicios imprescindibles; alimentación, distribución, transporte, desechos, funerarios…Paralelamente los colectivos uniformados, policías, bomberos, UME.

El segundo  conmovedor escenario pasa por la extraordinaria explosión de apoyo, unión y creatividad de la población civil, quien a pesar de todo, han sido capaces de promover múltiples servicios gratuitos, como el de restauración para el personal hospitalario, el apoyo psicológico profesionalizado, el diseño y montaje en cadena de respiradores para ucis, uso de impresoras 3d,  confección casera de mascarillas, lavado profesional diario de ropa de sanitarios, y un largo etc., que nos devuelve la confianza en el ser humano. El 3er escenario sin embargo nos muestra la otra cara de la moneda, dejándonos más estupefactos que con el propio virus asesino; me refiero a los despropósitos, que me cuesta adjetivar, que se producen entre quienes nos gobiernan, provocándonos la sensación de estar, no ante un desastre, si no ante dos; el de la pandemia en sí misma y el del “destrozo moral” que se produce entre diputados, consejeros o ministros, ante mi perplejidad al comprobar en manos de quienes estamos.

Tercer escenario altamente inquietante que se desarrolla en Hemiciclos, Parlamentos o Congreso y en los medios de comunicación, presenciando constantes ataques y enfrentamientos por parte de unos candidatos que elegimos, hace nada. Entre ellos, valores como el interés general, la cooperación, el acuerdo, la colaboración, o el cese de hostilidades (aunque fuera puntual), sencillamente no existen. Cada partido y cada comunidad, sobre todo si no se corresponde al partido en el gobierno, se enroca cerrilmente en sus posiciones ideológicas, y en sus expectativas de poder, además “del escandaloso ejemplo” de algunos, al seguir cobrando dietas, en confinamiento. La tónica es la de costumbre, como si nada hubiera cambiado, solo que más agria y acida. Posponer para después, responsabilidades, e ir ahora todos a una, no es en absoluto el caso, porque “la oportunidad la pintan calva”. Es igual que el que mande más, tenga errores grandes o pequeños (que los tiene, y grandes) pero los que mandan menos, no soportan un mando único, para ellos todos son errores y en vez de colaborar, quieren mandar más y van a degüello. Insultos, desprecios, ataques, mentiras, bulos, distorsiones, amenazas a diario…, haga lo que haga, diga lo que diga, el aturdido gobierno, que no podía esperar un estreno de mandato peor. Todo por el  anhelo del “quítate tú que me pongo yoque lo haré mejor. Posiblemente estos colectivos no han aprendido tampoco nada, tras ver la noble y responsable reacción de la oposición de Portugal, nuestro país vecino, con el partido que gobierna, poniéndose a su entera disposición para ayudar en lo que se le indique. 

El dicho; “al pueblo lo salvará el pueblo” parece profético, por qué los políticos no van a hacerlo. La salida será  más dura que la entrada, y si ahora pasa lo que pasa, después imagínense. Lo que nos espera en el campo de la salud parece aún muy confuso, lo que nos espera en el ámbito administrativo y socio laboral, está ya muy claro, y va a requerir la misma posición fraternal, unida, compacta, y firme que hoy la inmensa mayoría de la ciudadanía, tanto la activa, como la confinada, tiene en sus puestos de trabajo, y en balcones, terrazas, galerías y redes. Barcelona. Abril 2020.

Ricardo Cayuela Dalmau

Director de Staff & Nexe,

Coordinador Grupo Psicología económica SPOT COPC.

Miembro de Federalistes d’Esquerres

Vicedecano del Colegio de Psicología de Cataluña 2010-2018.