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“Esto explica que mientras los contrarios al ‘procés’ se sinceran en el documental y admiten con tristeza que han perdido relaciones personales muy importantes, los procesistas , también sinceros, centran toda su empatía en los ‘presos políticos’. Inquieta ver cómo sienten más cercanía hacia un grupo de políticos a los que no conocen que hacia el primo con el que discutieron o el amigo con el que ya no van a tomar una cerveza”.

Heridas abiertas (El Periódico, 22 de febrero de 2020)