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Los resultados de las elecciones generales del 28 de Abril han representado la reproducción ampliada de la mayoría que votó favorablemente la moción de censura de Mayo del 2018, llevando el PSOE al Gobierno.
La victoria electoral socialista; el mantenimiento, aunque a la baja, de los resultados de Podemos y sus confluencias; el predominio de una ERC ahora más dialogante, por encima de un Junts per Catalunya cada día más desconectado; la división de las derechas; y el resultado relevante pero muy inferior al previsto de Vox, configuran en conjunto un panorama político nuevo y prometedor para el adelanto de las propuestas federalistas y de progreso. Y además, en un contexto de alta participación electoral, especialmente en Cataluña, que muestra el interés de la ciudadanía, su preocupación ante el crecimiento de propuestas nacionalistas y populistas, y la confianza en las fuerzas del cambio.
Este movimiento tiene que continuar y, si puede ser, incrementarse en la convocatoria electoral del 26 de mayo. La coincidencia entre las elecciones municipales y las europeas es a la vez muy importante en términos simbólicos y muy relevante políticamente.
Al fin y al cabo, el federalismo siempre ha tomado el ámbito local como el punto de partida de la construcción del edificio institucional; y por otro lado, la federación en el siglo XXI tiene que superar los marcos anticuados e insuficientes de los Estados – nación, marco que resulta impotente ante la magnitud de los problemas que se plantean hoy, desde el cambio climático hasta la globalización económica, pasando por las corrientes migratorias o la defensa de las libertades.
Necesitamos ayuntamientos de izquierdas, plurales, sensibles a las políticas ambientales y a superar los muros de discriminación que penalizan las mujeres; y a la vegada, que sean también la punta de lanza de la construcción de una Europa federal, integrada y capaz de jugar un papel decisivo en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por Naciones Unidas en el horizonte del 2030.
Los resultados de las elecciones generales son un elemento muy positivo pero por él mismo insuficiente; hace falta también asegurar la presencia, la representación y la victoria de las fuerzas federalistas y de izquierdas en los otros niveles territoriales e institucionales. Ante la fuerte presión de los nacionalismos a escala española y europea, la alternativa federal se tiene que manifestar como el único camino hacia un futuro de convivencia, de diálogo y de cooperación.