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“Y con esto, las derechas españolas, divididas como en los viejos tiempos, pero sin Iglesia que les proporcione el maná unificador, se muerden la cola: mientras en la Transición se desvivieron por ocupar la zona centro, sus herederos de hoy, nacidos todos con la Transición bien finiquitada, corren como alma que lleva el diablo a ocupar las posiciones extremas. ¿Será por nostalgia del Estado católico? ¿O será porque estas nuevas derechas españolas se han vuelto tan europeas como las finlandesas?”

Derechas (El País, 20 de abril de 2019)