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¿Es kafkiano lo que estamos viviendo?¿Hemos creado un relato hipernacionalizado que impide una lectura común de la realidad?¿El miedo a no significarse ha contribuido a la hegemonía del relato? Son algunas de las preguntas que intenta responder el último libro de Jordi Canal: “Con permiso de Kafka. El proceso independentista en Cataluña”

Si Kafka viviera, ¿calificaría el ‘procés’ de “kafkiano”? Es una de las cuestiones sobre las que gira el último libro de Jordi Canal: “Con permiso de Kafka. El proceso independentista en Cataluña”. Un ensayo de este historiador nacido en Olot y profesor de la École des hautes études en sciences sociales de París, que en 398 páginas intenta, desde un punto de vista crítico pero también historiográfico, condensar la lucha de banderas, eslóganes, símbolos e invectivas que ha marcado desde 2012 la vida en Cataluña.

¿Por qué es kafkiano lo que estamos viviendo? Porque, según su autor, los viejos consensos y puentes se han dinamitado y el mundo real y las verdades han desaparecido para dejar paso a otro mundo virtual y soñado: a la postverdad. Un viaje a ninguna parte donde palabras como votar, decidir y democracia ya no significan lo mismo que antes, donde lo racional ha perdido definitivamente la batalla frente a las emociones.

Un mundo donde tuvo cabida en 2015 un anuncio a página completa en el diario La Vanguardia donde la revista Sàpiens anunciaba una obra en veinte volúmenes titulada “Història de la humanitat i la llibertat” en que se ofrecía la siguiente lista de “momentos estelares de la lucha por la libertad”: el descubrimiento del fuego, la invención de la imprenta, la Revolución francesa, la tenacidad de Gandhi, el desembarco de Normandía, la resistencia contra el apartheid de Mandela y… la Vía Catalana y las grandes movilizaciones del pueblo catalán.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Se pregunta Jordi Canal en varias ocasiones y atribuye en parte la actual situación de ensimismamiento a la “nacionalización” experimentada por la sociedad catalana fruto del esfuerzo constante de los políticos nacionalistas por crear un relato nacional, tanto en las etapas pujolistas, como en las más recientes. Un proceso en el que han jugado un papel importante los medios de comunicación pero también el discurso oficial y la escuela que han construido un universo hipernacionalizado que se cuela en los libros de texto, en las actividades lectivas y en los juegos. Pero también en los edificios públicos a través de pancartas, carteles, lazos, pintadas o incluso trabajos manuales.

Una de las dificultades para salir de la actual situación, nos dice Jordi Canal, es que la Cataluña del ‘procés’ no quiere cambiar, se gusta como es porque los miedos y las crisis de principios del siglo XXI han sido reconvertidas en entusiasmo por la independencia. España representa la crisis, el derroche, la corrupción, la baja calidad democrática, el expolio mientras que el paraíso se encuentra en la otra esquina. Sólo se trata de creer fervientemente en las posibilidades de esta nueva Cataluña.

El ‘procés’, nos dice, es una revuelta de una zona rica, que no quiere lastres en épocas de crisis ni ejercer solidaridades frustrantes y que se percibe como superior. Y de unas clases medias que no quieren dejar de serlo. Para los políticos, el ‘procés’ ha sido además una tabla de salvación para esconder su falta de proyecto y de visión del mundo y ha permitido ocultar la corrupción tanto en Cataluña como en España.

A lo largo de sus 398 páginas, Jordi Canal también destaca el carácter “populista” de muchos de los precedentes de la actual efervescencia nacionalista en Cataluña, desde la hegemonía de ERC durante la Segunda República, hasta el pujolismo de finales del siglo XX. En su rigurosa revisión de la historia del nacionalismo catalán, el libro de Canal es a los historiadores del “procés” lo que el libro de Borrell y Llorach sobre “Los cuentos y las cuentas de la independencia” fue a los economistas del “procés”: un alegato profesional muy difícil de rebatir por parte de los que han puesto su profesión al servicio del soberanismo.

Pero, ¿Es realmente el ‘procés’ la principal preocupación de la ciudadanía en Cataluña? El libro nos recuerda que en 2011, el 68,9 por ciento de los encuestados citaba el paro y la precariedad como el principal problema de Cataluña, según el CEO dependiente de la Generalitat. La paradoja es que éstas han seguido siendo las principales preocupaciones desde entonces, incluso en los años en que el movimiento independentista ha sido más fuerte.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Vuelve a preguntarse Jordi Canal hacia el final del libro y atribuye una porción de la responsabilidad al miedo de una parte de la sociedad catalana a no hablar, a no decir, a no significarse: no replicar, no discutir, ni en el trabajo ni en el vecindario ni en el bar. Mirar para otro lado y no llevar la contraria al relato dominante para no quedar mal ha sido la actitud que ha prevalecido y ha permitido que el relato oficial se imponga mientras hemos sido una minoría los que nos hemos atrevido desde 2012 a llevar la contraria y asumir las consecuencias.

Al final, nos dice Jordi Canal, lo que hay sobre la mesa no es una historia de buenos y malos, ni de lucha entre el bien y el mal: es una disputa entre catalanes y modelos distintos de articulación de Cataluña en el mundo en un momento en que las verdades han desaparecido y lo que se impone son las emociones.