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No corren, ya se sabe, tiempos de equidistancias. O se está con unos o se está con los otros. O compras ‘El Periódico’ en el quiosco o la camiseta del SÍ en una tienda de Abacus

Al portavoz de Esquerra Republicana de Cataluña en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, no le gustó la crónica que el periodista Javier Pérez Andújar hizo en ‘El Periódico’ sobre la manifestación de duelo por los atentados del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils celebrada en el paseo de Gracia barcelonés el pasado 26 de agosto.

La crónica se titulaba “A euro la unidad” y en ella Pérez Andújar reflejaba, como siempre hace, honradamente, lo que había visto. Hablaba de ‘megalobanderas salidas de un patriotismo jurásico’, ‘gran profusión de banderas, que es lo que se lleva ahora como antes se llevó el tractor amarillo’ y ‘de los corpúsculos frikis de las banderas rojigualdas’.

No corren, ya se sabe, tiempos de equidistancias. O se está con unos o se está con los otros. O compras ‘El Periódico’ en el quiosco o la camiseta del SÍ en una tienda de Abacus. Las dos cosas a la vez no pueden ser. Eso debería pensar Rufián cuando publicó un tuit pidiendo a sus seguidores que entraran en el perfil de Pérez Andújar. “Explicadle de dónde sois y porque estáis en eso”, les urgió.

Y entraron, claro. Obedientes y agresivos. Le dijeron de todo. Son tiempos de insultos y amenazas. Y si el maestro es Rufián y los que le asesoran en sus intervenciones públicas y en las redes os los podéis imaginar. Los ahorro.

Gabriel Rufián se define en twitter como “Padre. Graduado social. Diputado de ERC en el Congreso. Para todos todo, para nosotros nada’. Ha escrito más de 18.000 tuits, le han puesto unos 22.000 ‘me gusta’, sigue cerca de 4.500 cuentas y tiene 232.000 seguidores. Son muchos. Probablemente los hay de comprados o de mentira, pero, en todo caso, son más que los que tiene la cuenta de su partido.

El 7 de abril de 1823, tropas francesas de Luis XVIII invadieron España para apoyar a Fernando VII. Les llamaban los cien mil hijos de San Luis, aunque se ve que eran unos 95.000. También tenían sus trolls en aquella época. No me hagáis decir cómo acabó la guerra porque la historia -lo sabéis- la escribe cada uno como quiere. Basta repasar las confusiones que rodean a la de 1714.

El balance del ataque de los más de 200.000 hijos de Gabriel Rufián contra el solitario periodista es triste. Pérez Andújar pidió explicaciones al político, que le contestó que él se lo había buscado y que, al fin y al cabo, era un don nadie porque tenía una miseria de ‘me gustas’ y ‘retuits’. Tiene razón. Los 2.800 seguidores del periodista quedan muy lejos de sus 232.000.

Conclusión: No hagáis enfadar a según qué ‘influencers’. Como César, les basta con mover un dedo para haceros la vida imposible. En los coliseos romanos se giraba el pulgar arriba o abajo. En la era digital basta con un ‘click’.

Blog Esquerra sense fronteres, 4 de septiembre de 2017