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Este sábado el paseo de Gràcia no ha sido ni mucho menos la expresión de unidad que habríamos necesitado, ni el apoyo que merecían las víctimas. La enorme presencia de banderas que expresaban todo tipo de pareceres políticos demuestran hasta qué punto las prioridades eran otras y para muchos ha pesado más la necesidad de expresar una posición política que la de rechazar la violencia. Lamentablemente, el ‘Cant dels Ocells’, que acalló el ruido y la exaltación, duró demasiado poco porque, ahora más que nunca, lo que necesitamos es el silencio. “Najat El Hachmi” (El Periodico, 26 de agosto de 2017)