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Es urgente reconsiderar el alcance de un derecho que, en la realidad actual, queda corto y restrictivo para incluir a todos los que van en busca de un país que les acoja. Las inseguridades económicas y políticas acentúan el nacionalismo xenófobo que cierra fronteras, levanta vallas y expulsa al extranjero, a partir de la errónea creencia de que son las fronteras abiertas las que atraen a los inmigrantes y que las fortificaciones fronterizas serán capaces de detenerlos. “Refugiados, desplazados” (El País, 7 de juliol de 2015)