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Desde su vuelta al poder y hasta 2012, CiU dio luz verde a los decretos de recortes de los servicios públicos como sanidad o educación, incluida la congelación de salarios y plantillas. También validó el texto sobre deudores hipotecarios que cerró la puerta a la dación en pago. Se abstuvo en el decreto que yugulaba las ayudas a las energías renovables, por no citar su voto favorable a la reforma laboral. “Abanderados de la ‘nueva política’” (El País, 11 de abril de 2015)