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La farsa teatralizada de un gobierno que convoca una consulta pensando en unas elecciones plebiscitarias, que son la trampa perfecta para que la gente de izquierdas vote a la derecha. La farsa manipuladora de unos alcaldes que llevan un mandato de exigencia democrática para poder votar y llaman a la independencia. La farsa punzante de la ANC y de Òmnium que hacen campaña con camiseta amarilla (el color de la escuela pública y de calidad) por un país mejor con la consellera Irene Rigau, responsable de las más grandes recortes en la escuela pública mientras destina millones de euros a las escuelas de élite del Opus Dei. «Sis d’Octubre, tragedia y farsa» (Catalunya Plural, eldiario.es, 6 de octubre de 2014)