Con motivo del 80º aniversario de la Unión de Federalistas Europeos (UEF), fundada en París en 1946, la organización ha firmado junto a las Juventudes Federalistas Europeas (JEF Europe) una Declaración Conjunta en Bruselas que reafirma su apuesta por completar el proyecto europeo. El documento, firmado el pasado 20 de mayo por sus respectivos presidentes, Domènec Ruiz Devesa y Moritz Hergl, sitúa la reforma federal de la UE como prioridad ante los desafíos geopolíticos, económicos y democráticos que atraviesa el continente.
Entre las principales demandas figura el inicio de un proceso constituyente para reformar los Tratados y avanzar hacia un sistema de gobierno basado en la subsidiariedad y la soberanía democrática europea, con un Parlamento Europeo con plena capacidad legislativa y un Senado Europeo que represente a los Estados miembros en pie de igualdad, sustituyendo a las actuales instituciones del Consejo. También reclaman la extensión del voto por mayoría cualificada para superar los vetos nacionales, incluso en política exterior y de defensa, así como el fortalecimiento del Tribunal de Justicia y de la Fiscalía Europea.
La Declaración pone especial énfasis en la construcción de una Unión Europea de Defensa, con capacidades integradas bajo supervisión democrática, planificación estratégica común y un pilar europeo de defensa colectiva que refuerce, sin sustituir, la cooperación transatlántica.
El texto también apuesta por reforzar el movimiento federalista organizado en toda Europa, con especial atención a los países donde la participación en las elecciones europeas de 2024 fue baja, buscando implicar a la mitad del electorado que se abstuvo. La juventud aparece como pilar central de esta estrategia, con nuevos espacios de formación y participación en los grandes debates europeos: reforma de los Tratados, ampliación, clima, digitalización y defensa.
Esta llamada global —que conecta el federalismo europeo con el Movimiento Federalista Mundial— resulta especialmente pertinente para quienes, desde Cataluña, defendemos que la solución a los déficits democráticos y a la fragmentación no pasa por replegarse, sino por construir estructuras de soberanía compartida a distintas escalas. Ochenta años después de su fundación, la UEF reafirma que el proyecto sigue inacabado, pero con una dirección clara.

