«Los neo-nacionalistas son los únicos que aparentan escuchar al nacionalismo catalán. En la última Diada, los únicos que estuvieron presentes fueron los flamencos, considerados de extrema derecha; un par de filandeses, el partido de Salvini… Los amigos de Puigdemont en Europa forman parte de ese bloque de extrema derecha. Él y sus partidarios quizás esperaban que un pueblo con “esa tradición histórica de libertades”, según su propio mito, solo necesitaba, como con las murallas de Jericó, que tocaran las trompetas y el Estado español claudicaría y Europa lo bendeciría. Nada de esto ha ocurrido, sino todo lo contrario»
Entrevista a Jordi García-Petit (El Triangle, 15 de diciembre de 2018)