La Cataluña actual todavía no ha decidido si quiere ser una nación o una causa. Para ser nación hace falta algo más que decirlo cada día y conseguir que lo digan los demás. Los nacionales se tienen que comportar y sentirse como tales. No es el caso en una nación dividida en partes que no se comunican entre ellas y que tienen tendencia a excluirse mutuamente. El Procés es la prueba más flagrante; la foto solemne de este viernes, donde cuentan más las ausencias que la obviedad de las presencias, es otra. Será necesario que las urnas aclaren la confusión. «Final de legislatura» (El País, 9 de junio de 2017)